

Estás en casa, haciendo de todo o posiblemente nada, y de pronto ¡llegó una visita de improviso! ¿Qué puedes hacer si no tienes nada que ofrecer? ¡Te ayudamos a preparar algo rápido y delicioso para que disfrutes la compañía en lugar de estresarte!
Las visitas imprevistas se toman como informales, eso es algo a tu favor. Invitar a la sala, comedor o hasta un “tomemos algo en la cocina”, quedará muy bien.
Cualquier cosa que hagas para atenderle, seguramente se tomará como un esfuerzo doble y te lo agradecerá, así que relájate y comienza una charla para romper el hielo. Invita a que pase directamente a la cocina para que juntos preparen algo, pero si la confianza no llega hasta este punto, entonces trata de acomodarle en un lugar cerca de la cocina que te permita moverte y conversar mientras preparas algo fácil y rápido.
Lo más importante es que siempre disfrutes de cada cosa, mientras más controles la situación y transmitas tranquilidad, mejor se sentirá tu visita. Trata de comprar en el súper, cosas que sean de larga duración para tener en tu refri o en la despensa y que te puedan ayudar en estos casos inesperados.