

El Año Nuevo es sinónimo de brindis, reuniones improvisadas y mucha emoción. Pero también puede convertirse en una pequeña fuente de estrés si tu refrigeradora no está lista para acompañar la celebración. La buena noticia es que, con un poco de organización previa, tu refri puede convertirse en tu mejor aliado para cerrar el año sin contratiempos y empezar el siguiente con el pie derecho.
Antes de pensar en qué vas a guardar, revisa qué tienes. Retira envases vacíos, alimentos vencidos o restos que ya no vas a consumir. Este paso, aunque sencillo, libera espacio y te permite ver con claridad qué realmente necesitas refrigerar. Aprovecha para limpiar repisas y cajones; un refri limpio no solo se ve mejor, también conserva mejor los alimentos y evita malos olores justo en una noche especial.
En Año Nuevo, las bebidas son protagonistas. Gaseosas, jugos, espumantes o cervezas deben tener un lugar asegurado. Una buena idea es dedicar una repisa solo para botellas y latas, acomodándolas de forma vertical para aprovechar mejor el espacio. Si cuentas con un frigobar adicional, úsalo como apoyo exclusivo para bebidas; así evitarás abrir constantemente la refrigeradora principal y mantenerás todo a la temperatura ideal.
Siempre aparece algo de último momento: una torta que trajo un invitado, hielo extra o un postre que necesita frío. Por eso, no llenes tu refri al máximo. Dejar un espacio libre te da flexibilidad y tranquilidad. Este “margen de maniobra” es clave para disfrutar la noche sin estar reorganizando todo a última hora.
Coloca al frente lo que más se va a usar durante la celebración: bebidas, hielo o salsas. Lo que no necesitarás hasta el día siguiente puede ir al fondo o en cajones. Esta simple lógica reduce el tiempo con la puerta abierta, mantiene la temperatura interna y hace que todo fluya con mayor comodidad.
Un par de horas antes de que lleguen los invitados, verifica que la temperatura esté correctamente regulada. Esto ayudará a que las bebidas estén realmente frías al momento del brindis y que los alimentos se conserven en óptimas condiciones durante toda la noche.
Preparar tu refri con anticipación no es solo una tarea doméstica, es una forma de cuidarte. Cuando todo está en su lugar, puedes concentrarte en lo importante: compartir, brindar y empezar el Año Nuevo con buena energía. Con una refrigeradora bien organizada, el cierre del año se vive con más calma y mucho más disfrute.
Porque al final, un refri listo es sinónimo de una celebración sin estrés y de un hogar preparado para recibir nuevos comienzos.