

En estos días tan calurosos de verano, es importante ajustar la temperatura de la nevera en el mismo momento en el que comience la subida de las temperaturas.
Cuando las temperaturas de los alimentos comienzan a subir, las bacterias empiezan a aparecer en ellos. A la temperatura correcta, una nevera puede conservar los alimentos fríos y seguros para poder ser consumidos días o incluso semanas después de ser comprados. Tanto por mantener la calidad de los alimentos como para reducir los riesgos de intoxicación alimentaria, es necesario mantener la temperatura del frigorífico a unos niveles recomendados.
El frigorífico es un electrodoméstico cuya misión principal es la de enfriar y conservar los alimentos. Sin embargo, su eficiencia dependerá de que logremos situar los niveles de temperatura en los valores más adecuados. De nada servirá tener una nevera de la máxima calidad si no sabemos a qué temperatura la debemos tener.
Como norma general, se recomienda que la temperatura del frigorífico debe situarse por debajo de los 4,5 grados centígrados. Por encima de esta cifra, las bacterias comienzan a multiplicarse rápidamente en los alimentos. Lo normal es que se mantenga entre los 1,7 y los 3,3 grados centígrados. Este rango de temperatura es el más cercano posible a la congelación, pero sin que los alimentos se congelen.
Una temperatura que también dependerá de la época del año y de lo llena que tengamos la nevera. En verano, por ejemplo, habrá que emplear un nivel de enfriamiento más alto, mientras que en invierno no será necesario apurar el frío al máximo. No obstante, no porque la nevera esté más fría los alimentos se conservarán mejor.
Por su parte, la temperatura del congelador ideal debería estar en torno a los 15 o 20 grados centígrados bajo cero. Si tenemos la posibilidad de congelar los alimentos a -25 grados centígrados, mucho mejor. Así evitaremos determinados microbios y bacterias.
Los pescados, por ejemplo, deben congelarse a -20 grados durante al menos 24 horas, mientras que las carnes deberían estar a -18 grados unas 72 horas. Lo más recomendable es fijar la temperatura del congelador a -18 grados y congelar cualquier alimento unos 5 días antes de su consumo.
La Agencia Española de Seguridad Alimentaria da a conocer un truco para saber cuánto pueden durar los alimentos en el congelador:
A pesar de estas temperaturas, organismos como la Administración de Alimentos y Medicinas de Estados Unidos advierten de que los alimentos como la carne, el pescado, la leche o las sobras de algunas comidas deben consumirse lo antes posible. Cuanto más tiempo estén en el refrigerador, más posibilidades hay de que crezca una bacteria como la listeria, que suele aparecer a partir de los 4 grados centígrados.