

Verdadero. A veces pensamos que los frigoríficos se las apañan solos, pero no es así. Por eso, durante los meses de verano es recomendable bajar la temperatura de la nevera. Esto es debido al incremento generalizado de los termómetros y al mayor consumo de alimentos fríos que buscan combatir nuestro calor personal pero que extenúan la capacidad refrigeradora del aparato.
Debido a ello, los frigoríficos sufren para enfriar todos los alimentos almacenados en su interior. ¿A quién no le ha ocurrido alguna vez abrir la nevera, coger un refresco y comprobar que no está tan frío cómo debería? Para que eso no ocurra, debemos ajustar su termostato bajándolo unos grados hasta que oscile entre los 5 oC y los 0 oC.
Si quieres mejorar el rendimiento de tu nevera en estos meses de calor recuerda que no todos los espacios del frigorífico mantienen la misma temperatura. El lugar más frío es el estante de abajo, donde deberás colocar los alimentos perecederos como carnes y pescados.
Las frutas y verduras tienen su propia zona VIP: los cajones. El resto de productos pueden distribuirse en las baldas medias y superiores. Por último, la puerta del frigorífico es la zona menos fría, siendo ideal para conservar bebidas, mantequillas o margarinas y salsas de todo tipo.