

El clima en el que se cultiva, dónde se conserva en el supermercado y su grado de delicadeza son algunas de las pistas que pueden ayudar a decidir si una fruta o verdura se guarda en la nevera o en la despensa. En algunos casos está en juego la salud, pero generalmente el objetivo es mantener la textura y el sabor del alimento.
Al regresar a casa después de hacer la compra, a menudo surge la pregunta: ¿dónde guardo esta fruta o verdura, dentro o fuera de la nevera? Una elección incorrecta no suele tener consecuencias para la salud -aunque en algunos casos puede favorecer las intoxicaciones-, pero puede afectar al sabor, la textura y el aspecto de los vegetales. Por eso, no está de más conocer cuál es la mejor forma de conservación de los principales productos incluidos en la dieta diaria.
Sería estupendo poder contar con una regla general para decidir de forma inequívoca qué alimentos hay que guardar en el frigorífico y cuáles es mejor dejar a temperatura ambiente. Pero no existe. No obstante, hay algunas pistas que pueden servir como guía, como si son más o menos delicados, el clima en el que se cultivan o la forma en la que se conservan en el supermercado.
Hay algunos productos para los que solo hay una opción, como ocurre con aquellas frutas que son muy delicadas y conviene guardar en la nevera: los frutos rojos o del bosque. A las fresas, arándanos, frambuesas, grosellas, moras y cerezas les afecta mucho el calor y, por eso, deben meterse siempre en el frigo.
Otra característica que puede orientar la decisión es el clima en el que se han cultivado las frutas, hortalizas y verduras. “Generalmente, los productos que son de zonas tropicales y subtropicales presentan daños por frío a la temperatura normal del frigorífico, e incluso sin meterlas en él”, indica Robles. “Por ejemplo, si las conservamos en una despensa que esté en el exterior a una temperatura de 12-14 grados, van a empezar a sufrir este tipo de daños”. Conviene guardar fuera del frigorífico piñas, plátanos, bananas, guayabas, mangos, sandías, melones, etc.
Esta es una lista no exhaustiva del lugar en el que se deben conservar las frutas, verduras y hortalizas más habituales. En algunos casos se pueden guardar tanto en la nevera como en la despensa, pero se opta por aquel en el que se mantienen mejor sus características organolépticas.