

La vinagreta es el acompañamiento clásico de las ensaladas. Un aliño más o menos líquido (según los ingredientes que la compongan) que siempre debe tener como componente principal un elemento ácido.
Las variedades que puedes preparar en casa son infinitas. Los vinagres más utilizados son el de manzana, el balsámico y el de Jerez, y todos ellos combinan a la perfección con un buen aceite de oliva, que sea de sabor suave.
Es una vinagreta ideal para realzar el sabor de tus ensaladas de hoja verde, si además llevan pollo como ingrediente principal, el contraste de sabor será mucho más interesante.
Mezcla la miel y la mostaza
Mezcla 1 cucharada de miel con 1 cucharada de mostaza y remueve hasta que queden perfectamente ligadas.
Agrega el vinagre, el aceite y la sal
Añade después 1 cucharada de vinagre balsámico, 3 cucharadas de aceite de oliva y una pizca de sal.
Emulsiona la vinagreta
Remueve rápidamente con ayuda de unas varillas para que todos los ingredientes se integren y tengas como resultado una salsita consistente.
Descubre el refrescante y peculiar sabor de esta vinagreta cítrica ideal para todo tipo de ensaladas.
Exprime el limón
Exprime el limón y cuela el zumo.
Incorpora el resto de ingredientes
Añade 4 cucharadas de aceite de oliva muy suave, una pizca de sal y unas hojitas de tomillo limonero.
Emulsiona la vinagreta
Mezcla los ingredientes rápidamente con ayuda de unas varillas para integrar bien los sabores y obtener una vinagreta homogénea.
Esta vinagreta es más dulce que las demás por el añadido en fruta, y es ideal para ensaladas con ahumados, quesos, frutos secos e incluso foie.
Mezcla la mermelada y el vinagre
Mezcla 1 cucharada de mermelada de frambuesa con 2 cucharadas de vinagre balsámico. Remueve hasta que se hayan integrado.
Añade el aceite y la sal
Agrega 4 cucharadas de aceite de oliva suave. Sazona con una pizca de sal.
Emulsiona la vinagreta
Mezcla con ayuda de unas varillas hasta que se integren los ingredientes. Además si quieres, puedes añadir unas hojas de albahaca bien picadas.