

La fruta congelada es de lo más versátil en la cocina. En supermercados y tiendas especializadas suelen disponer de frambuesas, arándanos y fresas congeladas, pero en casa podrás congelar cualquier tipo de fruta —además de frutas del bosque— para luego añadirlas a tus recetas favoritas.
Si nunca has congelado fruta, quizá sea un buen momento para empezar a hacerlo. Esta práctica resulta ideal para conservar aquellas piezas maduras que comienzan a ponerse feuchas en el fondo del frigorífico. Si tienes un puñado de plátanos o un par de mangos a punto de estropearse y crees que no vais a comerlos en los próximos días, congelarlos es la solución.
Simplemente trocea en dados o trozos pequeños la fruta que vayas a congelar e introdúcela en una bolsa de congelación. La mayoría de las frutas podrán conservarse congeladas en buen estado durante un período de 10-12 meses; los cítricos congelados deberán ser consumidos antes, entorno a los 2 o 3 meses de máximo.
Ingredientes:
Elaboración: coloca todos los ingredientes en un procesador o vaso de batir y tritura hasta obtener un batido homogéneo y suave. Puedes adaptar la consistencia añadiendo más fruta o más leche, según el caso.
Ingredientes:
Elaboración: coloca todos los ingredientes en un procesador o vaso de batir y tritura hasta obtener un batido homogéneo y suave. Puedes adaptar la consistencia añadiendo más fruta o más leche, según el caso.
Ingredientes:
Elaboración: coloca todos los ingredientes en un procesador o vaso de batir y tritura hasta obtener un batido homogéneo y suave. Puedes adaptar la consistencia añadiendo más fruta o más leche, según el caso.
Recuerda que de estas ideas de smoothies con fruta congelada pueden surgir casi infinitas variantes; puedes usar peras, manzanas, melocotones, frutas del bosque, piña… Una de las grandes ventajas de utilizar fruta recién sacada del congelador es que obtendrás un smoothie bien frío al instante. Además, si te sobra un poco de batido, siempre puedes preparar helados caseros con el sobrante.